Vuelta al cole, vuelta a la normalidad

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Desde centro clínico Uniom queremos facilitar esta vuelta al cole, para que transcurra de la mejor forma posible.

Debido al COVID-19, en los últimos meses estamos viendo a los niños y adolescentes con una mezcla de sentimientos enfrentados por la vuelta al cole. Por un lado, motivación y ganas de encontrarse con sus compañeros; pero por otro lado, dudas, miedos e inseguridad. 

Sentimientos encontrados

Y lo primero de todo es decir que esta mezcla de sentimientos contradictorios es normal, ya que después de tantos meses, los peques y no tan peques tienen ganas de volver, pero no tienen del todo claro cómo será la vuelta.

Lo siguiente es una adecuada gestión de la angustia y la ansiedad. Por ello, la mejor forma de actuar es realizar una escucha activa para entenderles mejor y saber cuáles son sus preocupaciones. Además, un punto a tener en cuenta es que, en muchos casos, los pequeños han recibido una mayor atención estos últimos meses por parte de sus padres, y volver a la rutina normal antes de la pandemia, donde los padres pasaban menos tiempo con ellos, puede resultar complicado. Por eso, la escucha y la comunicación tienen un papel tan importante. También recomendamos reservar tiempo para conservar actividades o juegos que realizabais en familia estos meses, ya que es normal que los echen de menos.

Técnicas para la vuelta a la rutina

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Después de seis meses, los colegios vuelven a abrir, y es cierto que esta vuelta, no va a ser una más, sino que va a ser diferente en muchos aspectos, dando lugar a la aparición de dificultades adicionales como el miedo al contagio, mayor dificultad en la adaptación al periodo escolar, miedo a la separación, etc.

Antes de empezar las clases es necesario sentarnos con nuestros hijos y explicarles con calma la situación para que no cunda el pánico y se sientan seguros. Durante los primeros días, hablar sobre cómo les ha ido el día, que es lo que más les ha gustado, lo que menos les ha gustado, o si han pasado miedo en algún momento. No les exijas demasiado, ya que la adaptación puede costar un poco más.

Otro punto importante es reestablecer la rutina. Volver a poner un horario sobre la hora de dormir y la hora de levantarse, ayudarles a preparar la mochila, dejarles tiempo para que se preparen y transmitirles seguridad sobre la información que les damos.

Al fin y al cabo, lo más importante es darles un lugar estable donde se sientan seguros y donde puedan expresar sus sentimientos sin ser juzgados. Y, como siempre recomendamos, ante cualquier duda, es importante consultar a un profesional.